Sobre el proyecto
parte de un ejercicio de resignificación: tomar un material cotidiano y transformar su función original.
El punto de partida fue el plástico burbuja, un material creado para proteger objetos frágiles durante su traslado. A partir de su cualidad táctil y del gesto casi automático de explotar sus burbujas, el proyecto propone convertirlo en un objeto de pausa, juego y atención.
El reto
¿Cómo puede un material dejar atrás su función original para convertirse en otra cosa?
El reto consistió en observar el plástico burbuja no como un material de embalaje, sino desde las sensaciones y acciones que provoca: tocar, presionar, escuchar, repetir y concentrarse.
A partir de ahí, se buscó transformar una acción cotidiana en una experiencia orientada a la relajación y al mindfulness.
La idea
De proteger objetos a crear una pausa
ZENPOP aprovecha una acción que muchas personas realizan de manera intuitiva explotar burbujas y la convierte en el centro de una experiencia.
Cada burbuja funciona como una pequeña interacción que invita a detenerse, concentrarse en el tacto y el sonido, y liberar tensión a través de un gesto simple y repetitivo.
La experiencia
Toca. Explota. Respira.
El proyecto transforma el plástico burbuja en una herramienta de exploración sensorial.
A través de distintas dinámicas de interacción, el usuario puede recorrer el material, buscar burbujas específicas, seguir secuencias o simplemente explotar libremente. El objetivo no es “hacerlo bien”, sino encontrar un momento de atención y desconexión dentro de una acción sencilla.
Aplicaciones
La propuesta se desarrolló como un producto físico acompañado de identidad visual, empaque e instrucciones de uso.
El sistema gráfico toma como punto de partida la forma circular de las burbujas y su repetición, creando patrones, composiciones y elementos visuales que refuerzan la relación entre tacto, juego y calma.